El conato de accidente de Sanabria revive el de Linarejos.

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El conato de accidente de Sanabria revive el de Linarejos.

A tan solo 20 kilómetros del incidente del sábado un fallo similar causó 69 heridos en el 2004.

 

Muy poco ha evolucionado la línea ferroviaria convencional entre Zamora y Ourense desde el accidente de Linarejos, en el 2004. Todavía hay tramos hoy en día en los que se pueden encontrar traviesas de madera, mientras muy cerca, a escasos kilómetros de la línea aún en servicio, se construye el nuevo acceso de alta velocidad a Galicia. El incidente del sábado pasado en Puebla de Sanabria, en el que el Alvia Madrid-Ferrol entró al triple de la velocidad permitida por un desvío debido a un fallo técnico en el cambio de agujas, guarda ciertas similitudes con el accidente de Linarejos.

La diferencia fundamental entre ambos sucesos es que, aquel 21 de mayo de hace trece años, la empresa Cobra realizaba trabajos de mantenimiento en los cambios de agujas de la estación de Linarejos-Pedroso (Zamora), cuestión que no consta en el parte informativo del ADIF en el caso del conato de accidente de Puebla de Sanabria.

Durante estos trabajos para actualizar las instalaciones se accionó por un error en el cableado el paso a vía desviada. Este fallo no fue detectado por los empleados de Renfe encargados de revisar las instalaciones antes de que se reiniciaran las circulaciones de trenes. Poco después, sobre las 18.08 horas, un talgo procedente de Vigo y que iba en dirección a Madrid se encontró con las señales de la estación en verde, como el Alvia en Puebla de Sanabria. En ambos casos esto implica que el tren debe circular por la vía 1 o principal, a una velocidad superior pues no tiene parada comercial ni por cruce en esa estación. Sin embargo, el tren fue llevado a vía desviada, como ocurrió en el suceso del sábado pasado. Otra importante diferencia es que en Puebla de Sanabria no había estacionado ningún tren que supusiera un riesgo de colisión. En cambio, en Linarejos, había otro talgo con destino a A Coruña que estaba esperando el cruce para reanudar la marcha. Finalmente colisionaron, provocando un incendio. En este caso, también hubo una discordancia entre la información que proporcionaba el cuadro de mandos y lo que realmente sucedía en el cambio de agujas. El choque provocó 69 heridos, muchos de ellos gallegos.

La prueba de que un fallo técnico como el del sábado puede provocar un accidente solo había que buscarla en la misma línea, a apenas 20 kilómetros de distancia y hace solo 13 años. La Audiencia Provincial de Zamora confirmó en el 2014 la condena de seis meses de cárcel y cuatro de inhabilitación para un empleado de Renfe -entonces no existía el ADIF- y otros dos de la empresa Cobra. El Estado tuvo que desembolsar más de un millón de euros para indemnizar a 50 víctimas que reclamaron judicialmente.

Fuente de la Noticia: 
lavozdegalicia.es